En el entorno laboral, los conflictos pueden originarse por diversos motivos. Según datos relevantes, el 15% se debe a la competencia por recursos o poder, el 20% a diferencias de personalidad, el 23% a la falta de claridad en los roles, y un significativo 40% a problemas de comunicación.
Este dato resalta la importancia de desarrollar una comunicación efectiva, que incluye tanto la comunicación asertiva como la escucha activa.
Comunicación asertiva
Implica expresarse con claridad, respeto y firmeza. Algunos elementos clave son:
- Hablar en primera persona
- Ser claro y directo
- Usar un tono de voz adecuado
- Evitar generalizaciones
Escucha activa
Consiste en prestar atención total al otro y demostrar comprensión. Sus elementos principales incluyen:
- Atención plena
- Parafraseo (repetir con tus propias palabras para confirmar lo entendido)
- Refuerzo positivo (gestos, palabras de ánimo)
- Lenguaje corporal abierto y receptivo
- Preguntas aclaratorias
Modelo CIA: Contexto – Intención – Acción
Una estrategia útil para estructurar una conversación efectiva es el modelo CIA, que propone hacerse tres preguntas clave:
- Contexto → ¿Qué está ocurriendo objetivamente?
- Intención → ¿Qué deseas lograr con esta conversación?
- Acción → ¿Qué necesitas que la otra persona vea, haga o cambie?
Además de este modelo, existen otras metodologías que ayudan a profundizar en herramientas de comunicación eficaz, esenciales para la prevención de conflictos y la construcción de relaciones saludables.
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